Aquel sueño fue realmente extraño, en el sentí una sensación que me sería demasiado difícil describir. Normalmente no suelo prestar atención a los sueños. Pero... por alguna razón no puedo dejar de pensar en este último. Aquel atractivo chico aparece continuamente en mi mente, a donde quiera que vaya él esta ahí. Acaso... ¿me estaré volviendo loca? ¿Realmente me estaré volviendo loca?
El día transcurrió con tanta rapidez que no me di cuenta de que me encontraba en casa ayudando a mis padres a poner la mesa para cenar. Aquella noche ellos habían invitado a unos amigos muy especiales. Antes de irme esta mañana me
dijeron que no volviera tarde y que me arreglara un poco para la cena. Sinceramente me había olvidado de todo aquello, ni siquiera me puse bonita para la cena, pero... ¿qué más da? Solo son unos señores mayores que viene a ver a mis padres no a mí así que no tengo de que preocuparme, no viene a visitarme ningún príncipe o estrella internacional.

Al acabar de poner la mesa el timbre sonó y
mi madre fue corriendo hacia la puerta para
recibir a los invitados especiales. Estaba bastante nerviosa, mi estómago no se sentía bien sentía un pequeño cosquilleo en el, un extraño sentimiento me invadía todo el cuerpo y me hacía sudar y no parar de mover mis piernas. Supongo que era porque no estoy acostumbrada a cenar con extraños. Respiré hondo y me levante para recibir a los invitados.
Un señor alto, con una gran barriga y un elegante traje entro primero, lo seguía una arrugada y muy arreglada mujer con un vestido elegante y unos grandes tacones. Al saludarlos, decidí ir hacia la mesa pero justo cuando me iba a girar alguien más entro.
¿Huh? No se supone que solo iba a venir una pareja – me pregunté.
¡Buenas noches, bienvenido a nuestra casa, espero que pases un buen rato! – dije a la última persona que entro. Al fijarme un poco más deduje que era un chico, alto y primo con unos apretados pantalones y una chaqueta de piel. No pude verle bien la cara, ya que un sombrero negro se la tapaba pero deduje que tenía más o menos mi edad.
¡Este es nuestro adorable hijo, Jeremy! – dijo la señora con una enorme sonrisa y una voz llena de orgullo. Al escuchar que estaba en lo cierto y el chico era realmente un chico me puse un poco más nerviosa.
Esta es Amber. Ha crecido mucho desde la última vez que la visteis. Supongo que no los recuerdas ¿no es cierto hija? – dijo mi madre apoyando las manos en mis hombros.
No, no me acuerdo, lo siento. – dije a los dos señores con voz tímida.
En ese momento Jeremy, que desde que entro no miro a otro lugar que no sea el suelo, pregunto donde podía dejar el sombre y la chaqueta.
Amber te llevará a la habitación de invitados para que puedas dejar tus cosas ahí. – contesto mi madre amablemente.
Al oír la contestación de mi madre le dije a Jeremy que me siguiera y él obedeció. Fue todo tan incómodo, era como si el corto camino hasta esa habitación nunca acabará, el silencio de Jeremy me hacía sentir aún más incómoda y hacía parecer ese camino mucho más largo de lo que era. Cuando por fin llegamos a la habitación le expliqué que podía dejar sus cosas donde quería y el me obedeció sin decir palabra alguna. Al quitarse el sombrero pude observar el color castaño de su pelo, tenía el pelo poco largo y brillante tan brillante y bonito que en ese momento pensé en preguntarle el champú que utiliza, pensé que a lo mejor lo vendían también en versión para mujer, pero me arrepentí cuando se giró.
Me quede en shock, mis ojos se hicieron tan grandes y mi boca se abrió tanto que Jeremy se sorprendió y por primera vez desde que llego me pregunto algo mirándome a la cara.
¿Te encuentras bien? - preguntó Jeremy. No sabía que decir, no me salía palabra alguna, mi corazón latía con tanta fuerza que mi cerebro no respondía.
En la cara de Jeremy apareció una sonrisa burlona y luego se marcho sin decir palabra alguna cocando con mi brazo al salir por la puerta. En ese momento me caí de rodillas y me quede con la misma sensación, mi corazón latía más fuerte que antes y las cosquillas que antes sentía en el estómago ahora eran más intentasas. No podía ser verdad lo que estaba viendo, seguramente fue imaginación mía, mis ojos y cerebro me estrían jugando una mala pasada, seguro que fue una ilusión óptica, seguro que al salir de esta habitación ese chico desaparecerá. Ese chico... Ese chico... ¡no puede ser!
debía porque en las películas de terror siempre pasan cosas extrañas en estas situaciones. Pero... no podía parar, mis piernas caminaban automáticamente y no querían hacerme caso. Sin darme cuenta ya me encontraba delante del columpio, en el cual había sentado un extraño niño con un sobrero bombín y una chaqueta que le iba bastante grande. Cuando iba a decirle hola un apuesto chico, joven, de pelo largo y flequillo que vestía unos pantalones vaqueros pitillo, unas botas Dr Martens amarillas y una chaqueta del mismo color acompañada de una bufanda negra que le rodeaba el cuello, lo cogió de la mano y desaparecieron entre la niebla. Grite todo lo fuerte que pude pero parecían no escucharme así que empece a correr con todas mis fuerza por donde se habían ido para preguntarles donde me encontraba pero no volví a verlos. Mientras los estaba buscando el molesto ruido del despertador me despertó y me di cuenta de que todo había sido un sueño, un sueño tan real y misterioso que me hizo sudar toda la noche...